La
Máquina de Antiquitera
El
misterio del más complejo hallazgo arqueológico de la
antigüedad
En
1900 un barco griego de pescadores de esponjas fue desviado de su ruta por una
tormenta, arribando a la isla de Antiquitera, en cuya costa la tripulación
descubrió los restos de una nave romana hundida en el siglo I a.C. Junto a
valiosos objetos de cerámica, la bodega del pecio contenía unas extrañas piezas
de bronce corroídas por el paso del tiempo, a las que al principio no se prestó
demasiada atención. Dos años después, cuando Valerio Stais, director del Museo
Arqueológico Nacional de Atenas, examinaba aquellos pedazos de metal descubrió
que eran engranajes pertenecientes a un mecanismo muy complejo; de una
complejidad que iba mucho más allá de la capacidad tecnológica tradicionalmente
atribuida a los habitantes de la Antigua Grecia.
Es
uno de los primeros mecanismos de engranajes conocido, y se diseñó para seguir
el movimiento de los cuerpos celestes. De acuerdo con las reconstrucciones
realizadas, se trata de un mecanismo que usa engranajes diferenciales, lo cual
es sorprendente dado que los primeros casos conocidos hasta su descubrimiento
son del siglo XVI. De acuerdo con los estudios iniciales llevados a cabo por el historiador Derek John de Solla Price, el dispositivo era una computadora astronómica capaz de predecir las posiciones del Sol y de la Luna en el zodíaco, aunque estudios posteriores sugieren que el dispositivo era bastante más "inteligente".
Empleando técnicas de
tomografía lineal, Michael Wright, especialista en ingeniería mecánica del Museo
de Ciencia de Londres, ha realizado un nuevo estudio del artefacto. Wright ha
encontrado pruebas de que el mecanismo de Anticitera podía reproducir los
movimientos del Sol y la Luna con exactitud, empleando un modelo epicíclico
ideado por Hiparco, y de planetas como Mercurio y Venus, empleando un modelo
elíptico derivado de Apolonio de Perga.
No
obstante, se sospecha que parte del mecanismo podría haberse perdido, y que
estos engranajes adicionales podrían haber representado los movimientos de los
otros tres planetas conocidos en la época: Marte, Júpiter y Saturno. Es decir,
que habría predicho, con un grado más que respetable de certeza, las posiciones
de todos los cuerpos celestes conocidos en la época.

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