sábado, 14 de abril de 2012

CERRANDO CIRCULOS

Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida.
Si insistes en permanecer en ella más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto.

... Puedes pasarte mucho tiempo de tu presente “revolcándote” en los por qué, en volver a reproducir el cassette y tratar de entender por qué sucedió aquel hecho. El desgaste va a ser infinito, porque en la vida, tú, yo y todos, estamos encaminados a ir cerrando capítulos y seguir adelante.

No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos por qué. Lo que sucedió, sucedió, y hay que soltarlo, hay que desprenderse. No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros. Los hechos pasan y hay que dejarlos ir.

Por eso, a veces es tan importante destruir recuerdos y regalar presentes.
El pasado ya pasó. No esperes que te lo devuelvan, no esperes que te reconozcan, no esperes que alguna vez se den cuenta de quién eres tú.
Si andas por la vida dejando “puertas abiertas” por si acaso, nunca podrás desprenderte ni vivir lo de hoy con satisfacción.

¿Amistades que no terminaron?, ¿Posibilidades de regresar? (¿A que?), ¿Necesidad de aclaraciones?, ¿Palabras que no se dijeron?, ¿Silencios que te invadieron?

Si puedes enfrentarlos ya y ahora, hazlo, si no, déjalos ir. Esos momentos no volveran, pero no por orgullo ni soberbia, sino, porque tú ya no encajas allí en ese lugar, en ese corazón.
Tú ya no eres el mismo que fuiste hace dos días, hace tres meses, hace un año. Por lo tanto, no hay nada a qué volver.
Cierra la puerta, da la vuelta a la hoja, cierra el círculo. Ni tú serás el mismo, ni el entorno al que regresas será igual, porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático.

Recuerda que nada ni nadie es indispensable. Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo.
Nada es vital para vivir porque cuando tú viniste a este mundo, llegaste sin ese adhesivo. Por lo tanto, es costumbre vivir pegado a él, y es un trabajo personal aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy te duele dejar ir.
Es un proceso aprender a desprenderse de él y, humanamente se puede lograr, porque nada ni nadie nos es indispensable.
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Hay muchas palabras y frases, y cualquiera que sea la que escojas, te ayudará definitivamente a seguir hacia delante con tranquilidad.

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